lunes, 19 de mayo de 2008

Otros días vendrán

-Todavía no entiendo porqué este empeño mío en poner una conclusión a todo- se decía a sí misma, mientras se disponía a escribir algo para cerrar aquella etapa de su vida. -¿Porqué siempre querré dejar todo perfectamente sellado? Tiene que existir algo que no admita ningún tipo de colofón, sólo puntos suspensivos. Seguro que hay cosas que no requieren un portazo de adiós, ni palabras finales, ni despedidas…- Seguía dando vueltas en su cabecita.
Tal vez aquel debate introspectivo era la forma de convencerse de que realmente había dado aquel paso y que no había vuelta atrás. Al fin y al cabo, ¿cómo admitir que aquel calor que días antes la abrasaba, se había vuelto hielo punzante por arte de magia? Era tan difícil volver la espalda al dolor y admitir fríamente esa realidad. Imposible para alguien que vivía la vida desde las emociones... Cómo no romperse en añicos si lo sentía lejano, cómo no llorar, cómo no gritar con rabia cuando pensaba en tantos momentos, cómo no llorar, cómo no querer huir entre tanto
desconsuelo, cómo no llorar, cómo no dolerle el corazón ante tanta desilusión, cómo no llorar...
Lo intentaba, quería sentir como él quería que sintiera, pero no era capaz. Quedaba mucho proceso todavía para cerrar lo ojos, esbozar sonrisas y agradecer todo lo vivido. Sonaba bonito, incluso romántico, pero era imposible para ella, al menos en ese momento en que su corazón no entendía nada y andaba preñado de dudas. Ahora sólo necesitaba vivir aquel adiós de la única manera que ella sabía, desde la emoción. -Ya vendrán días de palabras racionales, cuando la memoria suavice y de bálsamo al recuerdo para hacerlo soportable y aleccionador-, se explicaba para justificar la ira que comenzaba a crecer en su interior y que pedía paso imperativamente. Se perdonó por sentir aquello y relajó el nudo de su garganta para dejar que dos lagrimones regaran el teclado.

6 comentarios:

Shidermo dijo...

Como siempre nos regalas una pequeña lección, en ese "se perdonó por sentir aquello" esta la clave para superar cualquier situación traumática, en ese dejarse llorar por la ilusión perdida, en ese dejarse gritar por el enfado que provoca la frustración de no ser acompañado, en permitirse el miedo ante el vacío que se abre ante nuestros pasos o ante un futuro de repente incierto.
En realidad no hay nada que perdonar, solo aprender a darse permiso, para sentir, para poder seguir vivos.
Deseo que esta historia no tenga nada de autobiográfica y, si de alguna manera es así, ya sabes que aqui siempre tienes un hueco especial donde encontrar ese permiso.

la otra cara de la moneda dijo...

Esas lagrimas de aquella foto, me recuerdan las mías de hoy
Son de esas lagrimas que no tienen fin, que han pasado de soñar y de buscar y han encontrado con la cruda realidad que lo querido ... ensoñado nunca llegara, es la madre sufridera, la amante esperanzada, y sobre todo la que nunca se podrá recancelar con su propio belleza

el huerfano piano dijo...

muchas gracias por tus palabras, siempre das con la clave

Cristina dijo...

Gracias Shidermo, por tus permisos, por tu sonrisa, por tu presencia (cada vez más omnipresencia), por tu ser, por tu estar... Por aliviar el miedo del paso al segundo escalón...
Gracias a ti también, piano huérfano. Todos nos enseñamos algo, nos aportamos algo en este intercambio de la vida. Quizá doy con claves que ahora te sirven a ti porque he tenido que descubrirlas previamente a base de atravesar procesos tan dolorosos como el tuyo lo es ahora. Permítete el dolor, permite que el tiempo te enseñe a encontrar tus propias claves. Te aseguro que existen, están ahí, dentro de ti, esperándote, espéralas tú a ellas y te mostrarán el camino. De momento, un abrazo y todo el calor y la fuerza que yo pueda ofrecerte para ayudarte en tu tránsito.

el huerfano piano dijo...

me emociono con tus palabras
como,bien, te had dado cuenta es muy dificil experesar lo que uno siente sobre todo cuando no es en mi idioma ( por eso las faltas de autografia).
permitir el dolor dices...si eso lo que hago en la ultimia semana y veo el infierno, me consuelan tus palabras que dices que eso se acabara algun dia.
me esoy analizando, un proceso muy profundo de todos los dias y espero ver frutos...
me engañe, no lo sé , me deje soñar, porque a veces es mas llevadero vivir la realidad soñando.
pero te pregunto, a ti, no se porque me da por preguntarte, que haces con tatno amor llevas dentro y no tienes a quien dar?
no se si me explico.
y la soledad , la has encontrado alguna vez,esta tambien clava como un cuchillo.
Aqui estoy a pie de tus letras, aprendiendo de tus experencias solo asi se nace el sabio que llevas dentro.

Cristina dijo...

Piano huérfano te comprendo perfectamente, se a qué te refieres y lo que estás viviendo, y es que, una vez que uno se da permiso y se adentra en el dolor, duele, duele mucho, duele tanto que uno intenta buscar rápidamente salidas urgentes por dónde huir. Pero la clave no está ahí, porque nunca podremos huir de nosotros mismos.
También conozco la necesidad de entregar amor a raudales, un amor que ocupa tanto espacio dentro de ti que te desborda y necesitas aligerar su peso para poder respirar. Y también se lo que es llevar la soledad clavada como un cuchillo. Pero ambas cosas forman parte del mismo proceso, el vacío que el dolor causa a veces es rellenado con espejismos y sobreestimaciones de amor y soledad, pero seguro que, si miras bien, hay muchas personas a las que ofrecer amor y que te lo pueden ofrecer, otra cosa es el nombre que le pongas a ese amor…
Ojala pudiera regalarte la respuesta, pero yo no la tengo porque sólo se halla dentro de ti. Se que desespera que te digan cosas tan abstractas en estos momentos, pero no hay mucho más que decir, lo único que se puede hacer desde fuera es escucharte, entenderte y apoyarte y eso lo tienes. Sí puedo, no obstante, animarte a que confíes y a que tengas esperanza, que los días soleados siempre terminan llegando, porque el sol sigue ahí, aunque no lo veas, detrás de las nubes. Por último, en los procesos dolorosos de cambio a veces soñamos con fantasías que no son ciertas y que parecen aumentar el daño, pero que en realidad nos ayudan a dar pasitos hacia delante, a descartar otros errores y a acercarnos al verdadero camino. Lucha por conserva la ilusión, te aseguro que otros días vendrán…