
Columpiándome, columpiándome, entre va-i-venes, idas y regresos, limpiezas de armarios, despedidas y bienvenidas, balances, controles y recuentos, consolidaciones y afianzamientos, sueños rotos y sueños renovados, agradecimientos y decepciones, filias y fobias, derribos y construcciones, ires y devenires.., los días pasan, la gente pasa, la vida pasa y yo me he quedado abstraída contemplando, mirando las musarañas, sin avanzar, sin retroceder, escuchando a mi alma.
Ella necesita algo, me lo susurra suave, lleva tiempo balbuceando algo, pero no podía oírla, demasiadas interferencias. He apagado el ruido y le he dejado hablar. Son raíces, ella quiere raíces. Difícil misión en una tierra tan oscilante, pero, en mi promesa de ponerle ganas, le pongo. Y aquí estoy, apretando mis pies contra el suelo, los hundo poco a poco, pero no me hundo yo, sólo ellos, y voy echando raíces. ¿Florecerán algún día?, yo no lo se, mi alma tampoco, pero yo hinco, clavo, aprieto, empujo, con fuerza, con mucha fuerza, con ganas, con corazón.
Por mi, por mi alma, porque lo necesita, porque lo necesito, porque necesitamos raíces.